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lunes, 20 de junio de 2016

Una trama, dos variantes, un film: “AHORA SÍ, ANTES NO”, de Hong Sang-soo



[ADVERTENCIA: EN EL PRESENTE ARTÍCULO SE REVELAN IMPORTANTES DETALLES DE LA TRAMA DE ESTE FILM.] La propuesta de Hong Sang-soo en Ahora sí, antes no (Ji-geum-eun-mat-go-geu-ddae-neun-teul-li-da, 2015) es tan sencilla, que roza lo simplón. Rápidamente explicado, consiste en narrar dos veces seguidas la misma trama argumental, asimismo muy sencilla –la relación entre Ham (Jeong Jae-yeong), un director de cine, y Yoon (Kim Min-hee), una pintora–, pero ofreciendo una serie de ligeras variaciones de desarrollo y, sobre todo, de tono la segunda vez que se narra lo mismo con respecto al primer relato. Por tanto, podemos decir que nos hallamos ante una misma trama argumental de la cual se nos ofrecen dos variantes dentro de un mismo film, o si se prefiere, que nos hallamos antes dos pequeñas películas ensambladas en un único largometraje que ofrecen otras tantas posibilidades, otras tantas distintas maneras, de contar lo mismo. Huelga añadir que el carácter experimental de semejante planteamiento resulta obvio. Lo que Hong parece querernos decir es que una misma trama es susceptible de ser narrada de dos, tres o más maneras diferentes, y que cada uno de estos distintos enfoques nace a la luz de pequeños cambios no solo a nivel de guion, diálogos y dirección de actores, sino también mediante pequeñas alteraciones en la planificación de la “segunda” película con respecto a la “primera”.


Por ejemplo, en la primera mitad del film (o, si se prefiere, en la primera de las dos películas casi idénticas que llenan sus 121 minutos de metraje), vemos cómo la joven Yoon se siente muy turbada por el hecho de estar en presencia de un famoso director de cine la primera vez que vemos la secuencia de su encuentro en el templo; en cambio, en la segunda mitad del film/ en la segunda película variante de la primera, Yoon muestra más aplomo ante Ham, no dejándose impresionar en demasía. Luego, si en la primera versión de la trama vemos a Yoon encajando con serenidad las críticas que Ham hace de sus pinturas, en la segunda versión Yoon se siente molesta por esas mismas críticas de Ham. Más adelante, en la secuencia de la cena en el restaurante de sushi, en la primera versión vemos a un Ham bastante borracho declarándole su amor a Yoon, mientras que en la segunda versión de la misma secuencia Ham también le confiesa sus sentimientos a Yoon, pero se muestra mucho más sereno. Asimismo, en la posterior reunión de Ham y Yoon en la cafetería con los amigos de esta última, Ham se muestra muy bebido pero lúcido, pero en la segunda versión, Ham llega al extremo de desnudarse, completamente borracho, ante las dos amigas de Yoon. Asimismo, en la primera versión, el regreso de Yoon a la casa que comparte con su madre es mucho más breve que en la segunda versión, donde vemos, en cierto sentido, “la trastienda” de la primera versión de la secuencia, es decir, cómo Ham ha acompañado a Yoon hasta su vivienda y la conversación que tienen en la calle poco antes de que la muchacha entre en casa.


La simplicidad de este planteamiento a nivel dramático, que se agota a partir de su mismo enunciado (toda la historia no ya del cine, sino del arte y de la cultura en general, está llena de ejemplos de variantes distintas de unos mismos temas, relatos o estructuras narrativas), se refleja a partir de la puesta en escena, asimismo muy sencilla, de Hong. El cineasta surcoreano recurre a una planificación aparentemente simple, si bien vehiculada sobre unos elaborados planos-secuencia, hasta el punto de que muchas secuencias están resueltas en un único encuadre de larga duración, bien sostenido por la excelente labor de los intérpretes (en particular Jeong Jae-yeong). Una planificación que, asimismo, intenta evitar en la medida de lo posible el estatismo mediante lentos o rápidos reencuadres, por medio de zooms asimismo lentos o rápidos, que pasan de plano general/ plano americano a plano medio, o mediante panorámicas a izquierda y derecha del cuadro, y sin perjuicio de que, en un momento dado, el realizador opte por volver a abrir el encuadre y dejarlo en la posición inicial.


Ahora sí, antes no es una pequeña y más bien modesta curiosidad que puede verse con simpatía siempre y cuando se acepte como lo que tan solo es: una obra modesta y sin pretensiones, que se limita a exponer, de la forma más simplificada posible, un enunciado que, como digo, tampoco va más allá ni resulta en absoluto novedoso. Ahora bien, que haya quien vea en esto no ya una obra maestra del cine (lo cual no me parece ni bien ni mal), sino incluso una revolución del lenguaje del cine, me resulta completamente incomprensible. No dudo de la honestidad de quien así lo cree sinceramente. Me limitaré a decir que, para que una película me parezca una obra maestra, tiene que dar más, mucho más de sí; y que un enunciado teórico, por correcto que pueda ser, tiene que estar visualizado de una manera más poderosa, más atractiva. Y es que no hay nada peor que la pretensión de domesticar el arte mediante criterios académicos que no hacen sino constreñirlo, empobrecerlo y dejarlo irreconocible.

2 comentarios:

  1. Es curioso, a estas alturas se podrían establecer varios subgéneros de tus columnas: dos en los que te ocupas de prestigios excesivos, como el subgénero "no nos volvamos locos" (está bien, pero no nos pasemos; ejemplos, además de esta, "La clase", "El artista", "Perdida", "Amor/Tabú") y el subgénero "¿Nos hemos vuelto locos?" (autoexplicativo: "La noche más oscura", por ejemplo). Pero últimamente te ocupas más de otro subgénero más querido para ti, "¿Donde está todo el mundo?", en el cual reivindicas películas desconocidas o, más habitualmente, destrozadas por la inercia de la masa. Haces bien: estas últimas hacen que yo y otros que confían en ti demos oportunidades a películas que de otra manera pasarían de largo, en muchos casos con recompensa. Muchas gracias por todos estos años y espero seguir contando con tu guía durante muchos más.

    Un abrazo.

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    1. Buenos días, RealMcManus, y sobre todo, gracias por tener la infinita paciencia de leer lo que escribo. Me ha hecho mucha gracia el comentario que haces sobre lo que publico en este blog. Vuelvo a insistir, como he repetido en infinidad de ocasiones (pero, me temo, con escaso éxito), que cuando, por así decirlo, "hablo mal" de películas de prestigio, o al revés, "hablo bien" de otras que no lo tienen, ello no obedece a un plan preestablecido por mi parte, sino que es el resultado de un impulso de escribir sobre algo que quiero expresar, y que hago tan solo en mis ratos libres. Reitero, asimismo, que lo que yo opino no va a misa ni para por el estilo, y que siempre parto de la base de que puedo estar totalmente equivocado en mis valoraciones, las cuales solo son eso, "mis" valoraciones, y lo que puedan valer (si es que valen algo) depende única y exclusivamente de la solidez de lo que pueda o sepa argumentar, nada más (y nada menos). Mi intención es seguir con el blog todo el tiempo que pueda, y si últimamente no me dedico más frecuentemente a él no es porque no quiera, sino porque no siempre puedo dedicarle la atención que querría ya que, huelga decirlo, me divierto mucho con él.
      Saludos cordiales.

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