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miércoles, 23 de diciembre de 2009

“AVATAR”: VISITA AL PLANETA PANDORA

[Nota previa: los interesados en leer otras opiniones sobre esta película pueden hacerlo en el portal Cine Archivo, accediendo mediante el siguiente enlace: http://www.cinearchivo.com/site/subPortalNoticias.asp?idRubText=4752].

El estreno de Avatar (ídem, 2009) es todavía tan reciente que creo que algunas, no todas, de las incógnitas que se planteaban a su alrededor antes siquiera de haberla visto no tendrán respuesta a medio o largo plazo. Las que sí lo tienen toda vez que ya se ha estrenado el film han circulado y circularán estos días profusamente por prensa en papel y por Internet, es decir, las relativas a lo que yo suelo denominar la-película-en-sí-misma-considerada. Naturalmente que aquí cada cual tendrá su propia y respetable opinión; ya daré la mía más adelante. Pero antes quisiera detenerme un poco, muy poco, en la gran incógnita –sea real o no, sincera o prefabricada— en virtud de la cual Avatar es o no el film que marca o marcará un antes y un después en el desarrollo tecnológico del cine o, si se prefiere, en lo que se conoce como estado de la técnica a nivel cinematográfico. Me parece muy arriesgado aventurar en estos precisos instantes, como se ha dicho (y tanto si se ha dicho, vuelvo a insistir, con absoluta sinceridad, como si se ha hecho, me inclino a pensar, para “vender” mejor la película), si Avatar es un paso adelante en la historia del cine tan crucial como lo fueron en su momento la implantación del sonido, del color y de los formatos panorámicos. En lo que no parece caber la menor duda es que Avatar supone, como mínimo, el punto culminante de un proceso tecnológico que ha llevado al cine a un perfeccionamiento de una técnica de proyección, la del cine tridimensional, en 3D o “en relieve”, llámese como se quiera, pasada por el filtro de la tecnología digital; pero eso no debe hacernos olvidar que, a fin de cuentas, el cine en 3D hace más de cincuenta años que existe, con lo cual esta innovación es más bien, y en puridad de conceptos, una renovación o un remozamiento, sin perjuicio, claro está, del debido respeto e incluso de los admirables resultados visuales de la operación. Parece obvio que la renovación tecnológica que supone Avatar no es tan “novedosa” o “rompedora” como la que supuso en su momento el que los espectadores pudieran oír por primera vez a los actores hablar dentro de un film pletórico de sonidos, fueran estos ruidos o música, o la que significó el romper con el blanco y negro permitiendo fotografiar mundos, reales o irreales, a todo color. Pero en cualquier caso, y se opine como se opine al respecto, tan sólo el tiempo lo dirá, a corto, medio o largo plazo. Lo que me parece erróneo es juzgar Avatar exclusivamente en función de la tecnología empleada en su confección, y más teniendo en cuenta que, como luego veremos, creo sinceramente que la película es algo más que una mera exhibición de virtuosismo técnico; su caso no es el de otros films de gran espectáculo de este mismo año, como por ejemplo Transformers: la venganza de los caídos (Transformers: Revenge of the Fallen, 2009, Michael Bay) o 2012 (ídem, 2009, Roland Emmerich), de los cuales el único elemento digno de mención es su apabullante exhibición de medios técnicos.

Pasemos, entonces, a otro nivel, el de la película en sí misma considerada, para lo cual hemos de hacer antes un par de matizaciones. La primera, que el hecho de que, queramos o no, conscientemente o inconscientemente, le estemos dando tanta importancia a este film (o incluso con la intención de no dársela), puede interpretarse como un “seguirles el juego” a los responsables de su lanzamiento comercial, a quienes les interesa que se hable de Avatar, tanto si se hace, como suele decirse, “bien” (que equivale a decir que la-película-es-buena), o como también suele decirse, “mal” (equivalente en este caso a la-película-es-mala). Nos movemos, por tanto, en un terreno resbaladizo, dentro del cual cualquier cosa que se afirme puede interpretarse en más de un sentido, de tal manera que, por ejemplo, “hablar bien” de Avatar puede interpretarse como un acto de pleitesía hacia Hollywood, mientras que “hablar mal” puede verse como una actitud retrógrada ante una innovación/renovación. Una vez más, creo que nos falta la perspectiva del tiempo y ahora todo lo que se diga, por razonado o matizado que pueda ser, parecerá fruto de la precipitación o del calor del momento. La segunda matización previa es que hay que inscribir Avatar, casi me atrevería a decir que necesariamente, en el contexto de su pertenencia a la obra de un cineasta con una personalidad clara y definida, responsable tanto de su guión como de su realización: James Cameron. Es el momento, por tanto, de sacar a colación la famosa cuestión de la coherencia. ¿Es Avatar una película coherente con la carrera de Cameron? Indudablemente, sí. ¿Pero eso es suficiente para considerarla una buena película? Indudablemente, no. Evidentemente, si no fuera coherente, ello tampoco presupondría la valoración en sentido contrario. Debería ser obvio a estas alturas, pero todavía hoy suele confundirse el hecho de que un film, cualquier film, sea coherente con el resto de la carrera de su director/autor (o, dicho coloquialmente, que “se note” que le pertenece) con el hecho de que el film sea o no bueno con independencia de cuestiones de coherencia. Quede claro, por tanto, que cuando hablamos de coherencia no lo hacemos ni en sentido positivo ni negativo: nos limitamos, por así decirlo, a describir una fenomenología, a perfilar un estado previo de las cosas, a acotar una especie de terreno de juego.

Una vez aclarado, espero, el alcance del concepto de coherencia, no me cabe la menor duda de que Avatar es una película plenamente coherente con el substrato general del cine de James Cameron. Está, por descontado, la obsesión del realizador canadiense por la tecnología, tanto a un nivel externo o explícito (la película concebida como un más-difícil-todavía en materia de efectos visuales), como a en su nivel interno o implícito, el relativo al argumento y a la caracterización de los personajes de una trama que, de nuevo, vuelve a girar en torno a la relación del hombre con la tecnología. En el cine de Cameron, la tecnología suele estar contemplada como algo positivo y negativo a la vez: algo gracias a lo cual se pueden lograr maravillas como viajar en el tiempo –Terminator (The Terminator, 1984), Terminator 2: El juicio final (Terminator 2: Judgement Day, 1991)—, a las profundidades del océano –Abyss (The Abyss, 1989)—, (intentar) alcanzar Nueva York por mar en pocos días –Titanic (ídem, 1997)— o viajar a los más lejanos confines del espacio –Aliens: el regreso (Aliens, 1986), Avatar—; pero, al mismo tiempo, la tecnología es capaz de crear androides asesinos –Terminator 1 & 2—, armas atómicas –Mentiras arriesgadas (True Lies, 1994)—, o de equipar ejércitos para la guerra –Aliens: el regreso, Abyss, Avatar—; y, en ocasiones, ni siquiera la más sofisticada tecnología puede impedir que se consumen desastres, tanto da que sean de orden natural, como naufragios provocados por una tempestad o un iceberg flotante (Abyss, Titanic), como de forma maliciosa e intencionada: desatados por imparables fuerzas alienígenas (Aliens: el regreso), atentados terroristas (Mentiras arriesgadas) o un holocausto nuclear (Terminator 1 & 2).

Mucho de todo ello está apuntado nuevamente en Avatar, a lo cual habría que añadir que, en esta ocasión, la tecnología tiene un peso muy íntimo y personal sobre los personajes. Gracias a la tecnología, el ex marine Jake Sully (Sam Worthington), postrado en una silla de ruedas, vuelve a recobrar la sensación de poder andar, correr, nadar e incluso hacer el amor gracias a la máquina que le permite conectarse mentalmente con un avatar que reproduce la fisonomía de un Na’vi: un habitante del planeta Pandora que los terrestres han venido a colonizar y explotar, de buen grado o a la fuerza. Hay, asimismo, personajes que personifican tanto el buen como el mal uso de la tecnología: por un lado, la Dra. Grace Augustine (Sigourney Weaver), que ve en ella una herramienta para investigar las maravillas naturales de la rica fauna y la frondosa flora del planeta, así como un instrumento para, mediante su propio avatar, relacionarse con los Na’vi; pero, claro, en el bando contrario están Parker Selfridge (Giovanni Ribisi), el ejecutivo de la empresa que financia la operación de explotación de Pandora y, sobre todo, el coronel Miles Quaritch (Stephen Lang), jefe militar de la operación y, digámoslo ya, lo peor y más esquemático del film: el prototipo del fascista sin escrúpulos que, en pleno mundo del futuro, todavía sigue creyendo en siniestras consignas del pasado del tipo “el único indio bueno es el indio muerto” (sustitúyase en este caso indio por Na’vi) y que exhibe orgulloso las heridas de combate que le deforman parte de su cabeza (el personaje le explica a Jake que, aún pudiendo haberse eliminado quirúrgicamente esas cicatrices, prefiere conservarlas para así recordar el porqué está en Pandora cada vez que se mira en el espejo por la mañana al afeitarse). Cameron trata de compensar al personaje de Quaritch mediante otros ejemplos de militares más “positivos”, tal es el caso del propio Jake, algunos de sus compañeros de misión y, en particular, la piloto hispana Trudy Chacón (Michelle Rodríguez), la no menos prototípica “mujer fuerte” del cine de Cameron y pariente cercana de la soldado Vásquez (Jenette Goldstein) de Aliens: el regreso, pero en el fondo no menos tópica que Quaritch: toda su función consiste en, primero, personificar el punto de vista del “militar con conciencia” (Chacón se retira del primer ataque aéreo contra los Na’vi alegando que a ella no la adiestraron para asesinar a inocentes), y, segundo, convertirse en un recurso de guión destinado a dar un giro a los acontecimientos (SPOILER: cuando Jake, Grace y sus amigos son hechos prisioneros, Chacón se encargará de liberarles). El único apunte, digamos, “tecnológicamente” interesante del tópico personaje de Quaritch, desde el punto de vista de la coherencia de Cameron, y dejando aparte el hecho de que parece un heredero del militar paranoico que aparecía en Abyss encarnado por Michael Biehn, reside en que, a ratos, Quaritch parezca más una máquina (de matar) que un ser humano, sobre todo cuando se monta en su “armadura”, artilugio que evoca el artefacto en el cual se subía Ripley (Sigourney Weaver) para luchar contra la Madre Alien en Aliens: el regreso y que, además, vuelve a subrayar esa idea sobre la maquinización de las personas y la humanización de las máquinas ya presente en los dos Terminator.

No obstante, en esta ocasión el papel que juega la tecnología en Avatar se ve matizado por nuevos elementos que amplían un poco el discurso habitual de Cameron al respecto. Por ejemplo, para Neytiri (Zöe Saldana), la guerrera Na’vi, la tecnología de los seres humanos le ayudará a conocer a Jake, el amor de su vida, aunque ello tendrá luego su dolorosa contrapartida en que –atención: SPOILER— esa misma tecnología será la que arrasará su poblado y destruirá el Árbol Madre en torno al cual vive su tribu. Ahora bien, acaso lo más interesante sea que, en esta ocasión, Cameron contrapone esa tecnología humana con la “tecnología” natural del planeta Pandora, configurando a este último como un mundo en el cual todos los seres que lo habitan viven “neurológicamente” conectados con el mismo; resulta llamativo el hecho de que los Na’vi, hombres y mujeres, posean todos unas largas trenzas que les sirven de toma de conexión tanto con los animales, terrestres o voladores, que usan como cabalgaduras, como con determinadas formas de la vegetación local, produciéndose así una confrontación de tecnologías, la artificial y la “natural”, insólita hasta la fecha en el cine de Cameron. Por más que sé que hay comentaristas que no comparten esta opinión, pienso que uno de los aspectos más atractivos de Avatar consiste en la minuciosa descripción del medio ambiente de Pandora. Bien es verdad que Cameron introduce al espectador en la misma por medio de un procedimiento harto tradicional en el cine norteamericano, a través de las vivencias de un personaje principal (Jake) desde cuyo punto de vista se va narrando todo el relato y que sirve de enlace entre esa trama y el público a la hora de ir conociendo los secretos de ese mundo nuevo y misterioso; se ha hablado, asimismo, que esta estructura, y los ambientes “salvajes” en la cual se desarrolla, evoca a no pocos clásicos del género del western con intenciones antropológicas: se ha hablado estos días del Delmer Daves de Flecha rota (Broken Arrow, 1950) e incluso de Bailando con lobos (Dance with Wolves, 1990, Kevin Costner) como referentes inmediatos, si bien a mí particularmente me vino a la memoria Un hombre llamado caballo (A Man Called Horse, 1970, Elliot Silverstein), más que nada por el hecho de que, poco más o menos como hacía Richard Harris en este film, en el clímax de Avatar Jake organizará a los Na’vi en su lucha contra los terrícolas haciendo valer los conocimientos que tiene de sus congéneres. Es en la descripción de aquel medio ambiente donde Cameron propone algunos de los momentos más felices de Avatar, pues es en ellos donde destaca su habilidad para crear atmósferas fantásticas: la flora y la fauna del planeta Pandora están contemplados con fascinación pero también con curiosidad, a tono con el asombro y el deseo de aprender del personaje de Jake; las (inventadas) maravillas naturales de ese planeta tienen, así, un peso específico a nivel dramático, pues del conocimiento de las mismas depende la supervivencia de Jake y su integración entre los Na’vi; y, en este sentido, brilla con luz propia la magnífica secuencia de la doma del animal alado por parte de Jake, uno de los mejores y más emocionantes fragmentos que haya rodado Cameron en toda su carrera.

Como ya tuve ocasión de apuntar en este blog con motivo de mi comentario sobre Titanic (http://elcineseguntfv.blogspot.com/2009/11/apuntes-sobre-titanic.html), en Avatar vuelve a producirse un interesante y me temo que poco valorado discurso sobre la fragilidad de la identidad y del recuerdo. De la misma manera que, en Titanic, podíamos interpretar en un momento dado que los flashbacks de la anciana Rose no dejaban de ser, a fin de cuentas, los teóricos recuerdos de una anciana centenaria en torno a un pasado deformado y embellecido por el mucho tiempo transcurrido (lo cual “justificaría”, hasta cierto punto, el tono idealizado de ese film), en Avatar se nos cuenta algo bastante similar. Al principio del relato se nos presenta, muy rápidamente, a Jake, un ex marine ahora paralizado de cintura para abajo; su hermano, físicamente muy parecido a él (o él a su hermano, tanto da), acaba de fallecer; ese hermano, se nos cuenta, era un científico, cosa que Jake no es, pero al compartir idéntica o similar genética ello provoca que el protagonista, a pesar de su parálisis, sea reclutado para formar parte del proyecto Avatar en la plaza reservada a su hermano. Prácticamente no se nos explica nada más sobre Jake. Comprendo que ello puede interpretarse como un defecto narrativo de la película, pero, a juzgar por lo que vendrá a continuación, la sensación es más bien de que Jake está presentado, deliberadamente, como alguien sin pasado: ha sido llamado para reemplazar a su hermano muerto, sin más; es un hombre anodino, sin identidad, del cual no cuenta nada de lo que le haya ocurrido anteriormente, de ahí que su inclusión en el proyecto Avatar para él sea, de hecho, un (re)nacimiento, un volver a empezar de cero. Recordemos, aunque sea enlazando de nuevo con la cuestión de la coherencia, que las suplantaciones o confusiones de identidad son bastante frecuentes en el cine de Cameron: los androides que se fingen seres humanos en los dos Terminator, la doble vida de los agentes secretos de Mentiras arriesgadas. Resulta sintomático, asimismo, que para introducirse en su avatar, Jake se meta en una especie de cama o camilla electrónica y, una vez dentro, “se duerma”, despertándose en el cuerpo de su avatar, y al revés, que cada vez que se duerma dentro de ese mismo cuerpo Na’vi (o que sea “desconectado”), “se despierte” en el mundo de los terrícolas y a su triste condición humana de paralítico. Desde este punto de vista, podemos llegar a sospechar que, cada vez que Jake cierra los ojos, “sueña” con algo que no es real, lo cual justificaría, al igual que en Titanic, la perspectiva “idílica” con la cual es mostrado el planeta Pandora y el entorno de los Na’vi, con esas plantas fosforescentes, esa vegetación que se ilumina cuando es pisada, y todos sus colores “irreales”, así como la historia de amor entre Jake y Neytiri (por más que sea, también hay que reconocerlo, lo más previsible y tópico de este planteamiento “ensoñador”; siendo un poco maliciosos, ¿qué habría hecho Jake si los Na'vi en general y Neytiri en particular fueran alienígenas con un aspecto físico repugnante desde el punto de vista de un ser humano?). Ello explica, por un lado, que Cameron inserte en más de una ocasión un primer plano del ojo de Jake abriéndose o cerrándose, jugando un poco con ese “sueño”, esa mirada subjetiva; en este mismo sentido, el plano final de Avatar –atención: SPOILER— me parece muy bello, por sencillo, claro y directo: ese gran primer plano de los ojos de Jake convertido, definitivamente, en un Na’vi, quizá despertando por primera vez de su “sueño”, a la vida, a la realidad…, o quizá no.

Para concluir, y a pesar de que hay que reconocer que, con sus declaraciones respecto a que con Avatar iba a cambiar la historia del cine, el propio Cameron se ha puesto él mismo la soga al cuello, ya que tampoco considero que su película sea un hito dentro del cine en general o del de ciencia ficción en particular, a la altura pongamos por caso de 2001: una odisea en el espacio (2001: A Space Odyssey, 1968, Stanley Kubrick), Encuentros en la tercera fase (Close Encounters of the Third Kind, 1977, Steven Spielberg) o Blade Runner (ídem, 1982, Ridley Scott), y estando aún por ver si será un fenómeno popular a la altura de la saga Star Wars de George Lucas, creo que hay en el último film de James Cameron los suficientes méritos y puntos de interés para considerarlo una buena y a ratos notable película de aventuras fantásticas. Quizá no sea la obra maestra soñada por su autor, pero parece claro –aunque, por descontado, aquí cada cual tendrá su propia y respetable opinión— que tampoco es ni mucho menos una obra despreciable. No estoy muy seguro de que Cameron, en el fondo, haya pretendido otra cosa que hacer un relato vibrante y entretenido, y de paso probar esas nuevas tecnologías que tanto le apasionan, y que toda la expectación que ha precedido a Avatar no sea más que una mera campaña de publicidad bien hecha, sin más, pero tampoco me parece justo que ahora se use no ya restarle méritos, sino incluso para atacar un film que, con todos sus defectos, que los tiene y hemos apuntado algunos, hace gala de no pocas cualidades, a las cuales podemos añadir, como siempre en su director, la gran brillantez de todas y cada una de las secuencias de acción, la solidez del pulso narrativo y la agilidad de su ritmo: el que suscribe no tiene más remedio que reconocer que, a pesar de los 162 minutos de proyección, en ningún momento miró el reloj y ni siquiera llegaron a molestarle las gafas para ver 3D.

22 comentarios:

  1. A mí me pareció visualmente "arrebatadora", pero la historia... La música me hacía a ratos estar viendo "El Rey León" o "La delgada línea roja", pero era de ¡James Horner! Y el final no era de Tarzán, aunque el 3D se desvanecía y parecía ser sustituido por la "cámara rápida" y el blanco y negro...

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  2. Le felicito por la mejor crítica que he leido de Avatar y, desde luego, la más ecuánime. Sí que se nota en la mayoría de opniones que he comprobado ese calentón producto de un visionado reciente y, a veces, parece que a Cameron "se le tiene ganas".

    A mí Avatar me ha parecido un espectáculo tremendo, con todos los defectos de guión que se le quiera poner, pero lleno de ese sentido de la maavilla que tanto se echa de menos en el cine fantástico de hoy en día. Y, además, por una vez me creí los personajes digitales, llenos de vida y emoción.

    Un saludo y felices fiestas a todos.

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  3. Buenas tardes Tomás,

    Para empezar, reconozco que la película no "me llegó" No cubrió mi expectativas, no porque las tuviese elevadas, sino porque ya simplemente como película de aventuras comercial, me supo a bastante poco.

    Pero bueno, esto es un factor totalmente subjetivo.Peor para mí y mejor para quien haya disfrutado de ella.

    De todas formas, si que hay algun aspecto que me gustaría comentar, por haberme llamado la atención.

    En cuanto al tema del 3D, yo no llegaría tan lejos como tú, al hablar de un "punto culminante" en el uso de esta técnica, aunque si indudablemente de un salto cualitativo en su perfeccionamiento.
    A mi me dió la sensación de que al 3D todavía le queda mucho para conseguir su plenitud, sobre todo en su eficacia inmersiva del espectador en la narración.

    Ya que lo mencionas de pasada, quiero romper una lanza (aunque sea en este caso una lanza pequeñita y modesta jeje) por Transformers, y otros titulos similares, como Gi Joe, que, aun siendo, como dices, meros productos que se basan sobre todo en los efectos especiales, al menos nose avergüenzan de serlo, y se toman a si mismo con distancia y sentido del humor, aspectos que, sobre todo este último, se echa mucho de menos en Avatar.

    Tambien me esta resultando muy llamativo y sorprendente, al menos para mí, el comprobar a raiz del estreno de esta película, el enorme estatus y prestigio que ha adquirido, desde Titanic hasta ahora, la figura de James Cameron, tanto a nivel crítico, como, especial y abrumadoramente, a nivel popular. No me molesta, porque de hecho, hasta ahora su cine me había gustado bastante, especialmente Titanic y Aliens, pero, no sé, da la sensación de que la gente esta analizando esta película como si estuvieramos ante un Kubrick o un Coppola de los 70...algo de sobredimensionamiento creo que hay.

    Hablando de la película propiamente dicha, y ya que hablabas de la coherencia de Avatar con el resto de la obra de Cameron, que es innegable, yo diría que mi decepción con la película no ha venido ni de la sencillez de la historia, ni de sus tópicos, o sus personajes arquetípicos, aspectos todos presentes en sus otras películas, sino precisamente en el tratamiento que hace de estos elementos en Avatar, bastante más pobre que otras veces.

    Particularmente me defraudó el esquematismo de su historia de amor y más después de Titanic, donde si que supo tratar el romance con maestría, con multitud de detalles, diálogos e imagenes, que ya son iconos del cine reciente.Aquí todo resulta mecánico y desganado.

    Igualmente he ecado de menos la fuerza visceral y la empatía que suelen siempre provocar sus personajes, más allá de los clichés.

    Finalmente, creo que se echa a perder un poco, uno de los aspectos más interesantes, que era precisamente la dualidad entre el Jake real y su Avatar.Cameron "juega" poco con ello, pero es que, además, si Quaritch, desde el primer momento, le promete a Jake recuperar sus piernas si cumple su mision, se pierde buena parte de la fuerza de la idea del contraste entre la "triste" perspectiva de la vida en el mundo real y la vida ideal en Pandora.

    Hala, ya me he quedado a gusto...

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  4. buenas tardes, es la primera vez que entro pero te he leido mucho en otros sitios.

    me gustas porque se al leerte si una pelicula te ha gustado o no y porque, cosa que en otros criticos me cuesta descifrarlo al final de su critica.

    respeto avatar, he de decir que me parece, lo cual es obvio , grande desde el punto de vista técnico, y creo que es una buena pelicula en general, pero la historia me parece muy manida, el tratamiento de los personajes es muy maniqueo, los dialogos muy pobres y las interpretaciones para que hablar.

    si aun asi me parece buena es por la utilizacion de esa técnica, por algunas secuencias concretas y por el grado de descripción que hace del nuevo planeta que me parece genial.

    atentamente andres.

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  5. Si esto es un paso adelante en la historia del cine más vale que se quede donde está, bien quietecito.
    Avatar es solo un regalito envuelto en un papel muy vistoso, "Pocahontas" futurista.
    ¡Qué personajes¡, ya no sólo el militar que es de vergüenza ajena, Giovani Ribisi, Weaver la doctorcita buena, momentos de lagrimita fácil, ecología de manual, la doma del "animal alado",la escena de amor que hace sonrojarse incluso a un niño, los celos del mejor guerrero de la tribu...
    Si justificamos que el protagonista esta dibujado de forma tan plana y sin ningún matiz a posta, también el militar fascista, ya que es tan malo debido a su pasado sin duda doloroso, que ha marcado su cuerpo y rostro con cicatrices y que odia a todos los Na, vi´s, por desfigurarle de esa manera, como el capitán Acab odiaba a Moby Dick; y Giovani Ribisi alienado, atrapado en un empleo que no desea reflejo de una sociedad decadente y deseosa del éxito a cualquier precio...todo es justificable pero lo que está claro es que es mucho mas fácil y efectivo de cara a la taquilla hacer personajes planos y maniqueos que intentar dotarles de un mínimo de complejidad.
    Entonces ¿qué estamos viendo?, fuegos artificiales, una atracción 3d, pero cine más bien poquito.

    Un saludo.
    A.

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  6. quiza me pase diciendo buena, es normalita.

    tomas, leo muchisimo dirigido por, y aunque es de hace tiempo, estoy leyendo el especial de cine belico que sacasteis, me parece genial, pero tengo una pequeña critica.

    no mencionais para nada el cine belico japones, donde me parece que hay absolutas obras maestras.

    considero por ejemplo la condicion humana , o nobi como dos de las mas grandes peliculas belicas o antibelicas de la historia y ni siquiera las mencionabais.

    me gustaria saber que te parecen estas dos peliculas , para mi apasionantes de verdad.

    pido perdon al resto de personas por salirme del tema de avatar.

    un saludo y felices fiestas de andres.

    por cierto perdonar que ponga anonimo es que no se que hago mal, pero no me deja mandar comentarios de otra forma.

    gracias.

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  7. se me olvidaba otra pelicula japonesa que para mi es otra obra maestra del cine belico, es de animacion y se llama la tumba de las luciernagas, ¿ que opinas de ella tomas?

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  8. Puede que fuera por estar a estas alturas más leído y familiarizado con la cultura popular, pero de todas las películas de Cameron esta es la que me ha parecido más derivativa, en el peor de los sentidos, de sus películas. No es ya que la trama recuerde a "Bailando con lobos" o "El nuevo mundo" de Malick, es que viéndola me era imposible caer en que esto o aquello salía de Miyazaki, de las novelas de Ender de Orson Scott Card o de mil sitios más. No es nada nuevo, tratándose de Cameron, repito, que ya usó referentes más o menos conocidos para "Terminator" (la literatura de Harlan Ellison), "Aliens" (el primer "Alien" y "La humanidad en peligro") o "Abyss" ("Esfera" de Michael Crichton + "Encuentros en la tercera fase"), pero creo que es la primera vez que me ha molestado, tal vez porque equivocadamente nos han vendido "Avatar" como algo nuevo cuando viene a ser lo de siempre pero con un sabor nuevo.

    Y dicho esto, y aún reconociendo algunos de los defectos que apunta Tomás en su reseña, especialmente respecto a la debilidad de los personajes secundarios, me pareció una muy buena película, y a ratos, sobretodo en su primera mitad, maravillosa.

    Y es que aún siendo "Avatar" una película tan imperfecta, se nota en ella un entusiasmo que creía ya perdido en Cameron. El resto ya se verá si se queda en fuegos de artificio o en uno de esos tantos falsos comienzos que ha tenido el cine "informatizado" desde el estreno de "Final Fantasy".

    Y una nota final para Tomás: creo que exageras al tomar tan a menudo ciertas convenciones narrativas (la historia explicada a modo de flashback, por ejemplo) como pistas de una pretendida subjetividad / irrealidad de lo contado. Es innegable que esto sucede a veces, como en "Titanic", pero creo que es algo con lo que hay que ir con cuidado, porque nos puede hacer pasar por encima de problemas de narración que son sólo eso, problemas, y además el contar el argumento principal de la película en flashback se ha convertido últimamente en un recurso demasiado habitual, quien sabe si para no impacientar demasiado a un público acostumbrado a tenerlo todo ya al instante.

    Volviendo a "Avatar", es cierto que es un relato evidentemente no-objetivo, al estar "contagiado" por la emoción de Jake por su nueva vida y explorar ese maravilloso entorno, pero creo que Cameron ya lo deja suficientemente claro de otras maneras, como al mostrar las reacciones de Jake al verse por primera vez en el cuerpo de avatar, cuando prácticamente escapa del laboratorio para poder correr y saltar, o especialmente cuando sigue a Neytiri por el bosque tras su primer encuentro.

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  9. me ha parecido espantosa.

    el Cameron que se lo haga mirar. Ya en TITANIC anunciaba cierta ñoñez, pero ahora se confirma como un hippie trasnochado. Quien le ha visto y quien le ve.

    obvio el guion y la trama bobalicona (lo siento pero esta vez no cuela lo de "todo esta subjetivizado"), criticado hasta por los defensores. Pero es que el BEOWULF de Zemeckis le pasa la mano por la cara en sentido de la aventura y nervio en la planificacion. Comparad escenas con dragones en ambas (CGI's aparte), por ejemplo.

    el "rey del mundo" ha muerto. Larga vida al rey!

    Saludos,

    F

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  10. Buenos días a todos:

    Mariano: cuando hablo de "punto culminante" me refiero más bien hasta la fecha o a día de hoy; naturalmente, a corto o medio plazo el 3D de "Avatar" se superará, y dentro de diez años, o menos, todos nos estaremos riendo de sus efectos visuales porque ya se habrán hecho nuevas películas técnicamente más perfectas; si he de decir la verdad, lo del 3D es lo que menos me interesó de la película, y hay que reconocer que Cameron tampoco "se pasa" tirando cosas a la cara del espectador, lo cual es de agradecer. Pero quizá la película habría funcionado más o menos por el estilo estrenada en el 2D de toda la vida. En cuanto a la carencia de humor, casi prefiero que Cameron tampoco se haya pasado por allí, porque creo que lo del humor no le va demasiado (pienso, sobre todo, en "Mentiras arriesgadas", que nunca me ha hecho reír demasiado, aunque, claro, el sentido del humor es algo muy personal de cada uno). Cameron es un pretencioso, sin duda alguna, y no está de más recordarlo; cosa que no son ni Stephen Sommers ni Michael Bay, por descontado. Y de acuerdo también con la "sobredimensión" de su carrera: yo también creo que es un interesante realizador, excelente a ratos (me atrevería a decir que Cameron es, más bien, un director "de secuencias" o "de momentos" que de películas compactas), pero no uno de los genios de la historia del cine ni nada por el estilo. Y, tranquilo, que para eso está este blog: para quedarse a gusto.

    Es posible, Neville, que a veces se me va la mano con la teoría de la subjetividad del relato, pero qué le vamos a hacer, es una idea que me gusta y creo que este film se presta a ello, si bien es verdad que acaso carece de la intensidad que lo mismo tenía, sin ir más lejos, en "Titanic", donde estaba más elaborada la perpectiva, digamos, "ensoñadora".

    Evidentemente, ahí están las opiniones de Antoine Doinel o de F, discrepando del film. Pues muy bien, eso es lo que hay que hacer, discrepar cuando no se está de acuerdo. Yo también creo, Antoine Doinel, que lo del paso adelante en la Historia del Cine es lo que realmente ha tocado las narices de mucha gente. Y me temo, F, que todavía falta para que la crítica, al menos la española, ponga en su lugar a Robert Zemeckis, que sigue estando considerado algo así como el hijo tonto de Steven Spielberg, lo cual es un gran error.

    Andrés: pues es verdad que no hubiese estado mal incluir en el dossier de cine bélico de "Dirigido por..." algo de cine bélico japonés, o asiático en general, pero se nos desbordaba el tema y se disparaba el número de páginas. No he visto todavía las películas que citas, y me consta que con extraordinarias, sobre todo "La condición humana", pero todavía no he tenido tiempo de ver este monumento de nueve horas; pese a todo, salió reseñado en "Dirigido por..." con motivo de su edición en DVD. Procuraré ponerme al día en cuanto pueda. Comprendo que a veces hay gente que se extraña de que no haya visto tal o cual cosa, pero lo cierto es que el cine no ocupa todo mi tiempo laboral, ya que no trabajo en exclusiva en esto, y debo compaginarlo con otros menesteres que se me llevan parte del día.

    Un abrazo para todos.

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  11. La verdad es que para gran parte de la crítica española, llamar a alguien "hijo tonto de Spielberg" debe ser el peor de los insultos jaja

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  12. En referencia a uno de los comentarios vistos… ¡Cómo mola poder decir de Avatar que es una especie de “Pocahontas" futurista!… Propongo mejor éste: una ñoña y estúpida mezcla de La princesa Mononoke con Transformers… Y firmamos con el clásico: “mucho fuego artificial, pero poco cine”.

    Pues qué bien.

    Todos hemos visto mucho cine. Casi todo… Pero hemos olvidado ya esa entrega en cuerpo y alma. Yo me olvido de la publicidad y de los medios de comunicación que bien conozco y detesto. Quiero olvidarme por un momento de los análisis con lupa que ni de broma haríamos con 15 años. Porque quiero que el cine (y la literatura y la música) me haga olvidar y soñar despierto y disfrutar, por qué no, de una historia bien contada, o al menos, dignamente contada. Creo que Avatar (así, en caliente, recién vista) es un peliculón. Como lo fue Titanic o la saga (primera) de Star Wars… Como lo fue 2001… Me molesta (si la comparo a estas y a otras como Aliens, Blade Runner, etc, etc…) la mezcla. Creo que Cameron intenta hacer mil películas en una y el toque de realidad está tan desvinculado de la fantasía que puede llegar a molestar si uno se para a pensar. Pero, como ocurre en el film, el árbol y la vida que fluye alrededor, se come a las máquinas y al malo malote, que quizás tendría que haber peleado también con un avatar (como en Tron, si mal no recuerdo, la batalla estaba “dentro”).

    Y esa es la sensación con la que he salido del cine. Olvidando unos cuantos minutos (más de 45) que creo que le sobran. Cargados de tópicos quizás…

    Ahora mismo, espero solamente poder ir al cine la semana que viene a ver Avatar sin 3D. Porque, como bien dice Tomás, el 3D fue inventado hace años y yo creo que sobra en este caso (yo flipé más con Viernes 13 3ª parte en 3D) y en casi todos. Tan sólo es un instrumento para sacarnos más dinero y que vayamos al cine.

    La película funciona sin 3D (que, además, elimina luz y produce dolor de cabeza). Cuando vuelva, me llevaré a mis dos hijas pequeñas para que recuerden el momento de verla en el cine, aunque sean… pequeñas. Se lo merecen porque ya no existen casi esos momentos.

    Totalmente de acuerdo (como casi siempre) con el análisis de Tomás. Tan sólo haría un llamamiento a todos los que llevamos viendo más de 100 años de cine en unos 40: entreguémonos a la película y dejemos a un lado esa subjetividad nuestra tan magullada.

    Dicho esto, el film es un auténtico prodigio. Mezcla de muchos otros (por qué no), pero autosuficiente. La historia y el guión podrían ser mejores, pero son suficiente… demasiado para los tiempos que corren.

    Yo he recuperado la energía. Y disculpa Tomás por un comentario tan pueril, pero tan sólo ha pasado media hora desde el visionado en directo de ese estupendo final.

    Como decía un amigo: el mundo me parece plano después de ver Avatar. Y no gracias al 3D.

    Saludos.

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  13. Buenos días, Vera:

    Ya sé que mucha gente quizás dirá que tu comentario no es muy "cinematográfico"...; pero tanto me da, porque me ha encantado. Has disfrutado tanto con la película a nivel emocional, y lo has expresado con tanta emoción, que me ha conmovido. Y es que a veces, es verdad, nos preocupamos tanto de explicar el porqué nos ha gustado (o no) una película, que en ocasiones olvidamos expresar cuánto hemos disfrutado (o no) con ella.

    Tu comentario no me ha parecido pueril. Quizás, como ya he dicho, no del todo "cinematográfico", o "de crítico", pero, con franqueza, eso no me importa en absoluto. Has disfrutado con la película, y lo que has escrito contagia ese entusiasmo.

    A veces nos olvidamos que el cine tiene, entre otras funciones (artísticas, sociales, comprometidas, estéticas, satíricas, etc., etc.), una función catártica: la de ser una ventana abierta al mundo de los sueños, una puerta para dar salida a las fantasías de nuestro inconsciente, el particular y el colectivo. Con lo que has escrito, reclamas un derecho fundamental: el derecho a ir al cine a soñar. Seguro que mucha gente nos dirá que el cine no es eso; yo creo que el cine es todo aquello que nosotros queramos que sea.

    Y el comentario de tu amigo, formidable: el mundo me parece plano después de ver "Avatar"; y no gracias al 3D. Es otra cosa. Es algo que a veces no sabemos expresar. Y vale para la película de Cameron como incluso, al igual que comentaba otro amigo del blog, con "Transformers" o "G.I. Joe". ¿Hablamos aquí de Arte, con mayúsculas? Probablemente no, pero tanto da, no es eso; el cine no sólo es arte; el cine TAMBIÉN puede ser "eso" de lo que no sabemos hablar. Porque somos limitados. Porque sólo somos seres humanos.

    Lleva a tus niñas a ver "Avatar". Espero que se lo pasen bomba.

    Un afectuoso saludo, y feliz entrada de año nuevo.

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  14. pero una "historia bien contada" y "un peliculon" .... al que le sobran 45 min?? Veo cierta contradiccion.

    por otro lado, al final el malo SI que usa su "avatar". Fijate bien. Lo que pasa es que es de metal. jeje

    saludos!

    F

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  15. Pues yo me he llevado un chasco monumental con el asunto del 3D, la película se veia toda oscura, mucho peor que si fuera en 2D. Intuyo que el problema está en la mala proyección o el mal acondicionamiento de la sala. Me niego a creer que nadie quiera vender eso tal y como yo lo he visto. Y se trata de un cine "moderno", los Abaco de Alcobendas, en el centro comercial Diversia. Para que lo sepais, si la quereis ver en 3D no vayais allí.

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  16. Para ti es contradictorio, para mí no. Depende de aquello en lo que te “fijes”. Me refería a 45 minutos (o 30, la verdad es que no lo he medido) llevados de otra manera. Aunque quizás sin este “complemento” la película no resultara lo mismo.

    Para explicarme mejor, quizás esto que he puesto en el blog… Aunque no sé si me explico.

    “Avatar… puede y debe sentirse como algo más que puro entretenimiento. Tan sólo por una razón: se sumerge, por momentos, en algo que pertenece casi en un 100% al cine de Hayao Miyazaki y esto es la complejidad de la naturaleza, y el individualismo del hombre dentro de ella. Esa (una vez más) compleja relación, resulta por momentos épica -sobre todo por lejana, por soñada- en Avatar.

    Y lo que más remarca el film de Cameron -en su estilo- es un vínculo que no puede ser más que artificial para el hombre occidental, o sea: falso. Y es quizás esa “antinaturalidad” lo que más podría molestarme del film. Cameron nos presenta a un hombre cuya experiencia natural es posible a través del vínculo a una máquina pero la máquina no le traslada a un juego, o a un sueño, sino a una realidad paralela… Y resulta complicado mezclar ambos mundos si uno se para a reflexionar un rato…”

    No sé. He disfrutado mucho de los momentos Transformer, marine, guerra, dinero, explotación minera… pero mucho más de la inmersión en Pandora. No sé si esta última depende de lo primero… o quizás, podríamos eliminarlo del guión y sustituirlo por otra cosa.

    Respecto al “malo”, no. No funciona con un Avatar. Lo que experimenta Sully no tiene nada que ver físicamente con lo que experimenta Quaritch. Si vamos más allá y hablamos de “natualidad”, ni de coña. Un avatar supone reencarnación, transformación y muchas más cosas que nada tienen que ver con vestirse con una máquina poderosa (tan poderosa como un traje de Chanel).

    Por cierto, me he referido a Tron cuando en realidad pensaba en Virtuosity y el papel de Russell Crowe. Me refería a “entrar” en esa otra realidad de la misma forma en la que entra Sully. No es lo mismo luchar desde dentro que desde fuera.

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  17. lo de la lucha de avatares lo decia un poco en coña, aunque si que me lo parece, en su sentido primario. Sera que yo no veo tal profundiad en el concepto del avatar, ni conexion mistica ni nada de eso. El soldado se comporta como si le hubieran dado unas nuevas piernas. Y ya esta. Luego se dedica a fanfarronear, pegar tiros, follar y salvar al mundo (normal que elija ese bando viendo lo que es en el otro, en el "real").

    el referente de Miyazaki me parece pillado por los pelos. Igual son las montañas volantes o las plumillas esas...

    saludos!

    F

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  18. Llego tarde al debate, pero solo tengo que decir una cosa: Avatar es la peli más maniquea de los últimos años!

    Los malos son muy malos y los buenos son muy buenos. El militar malo malísimo es un personaje de cartón-piedra unidimensional.

    A mi lo de la tecnología me da un poco igual, porque sino tienes una historia que contar da igual que hagas el pino con las 3D. En algún lado leí que El Cantor de Jazz fue la película más revolucionaria del cine por el uso del sonido por primera vez pero artísticamente es un bodrio. De Avatar se puede decir lo mismo. Tecnológicamente será la repera (aunque a mi no me impactó mucho tampoco en ese terreno) pero como film, como historia es un producto simple para la masa que llena los cines.

    Hasta un niño de 5 años entiende la peli. No ofrece retos intelectuales. El bien contra el mal. Y punto.

    Cameron quiere ser Kubrick, pero Kubrick siempre dijo "Lo difícil no es rodar sino qué rodar". QUe un film tenga algo que contar, una buena historia y que te haga pensar me parece a mi algo básico,...si hablamos de pelis revolucionarias y tal, claro.

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  19. Hola a tod@s!
    Uf... por donde empezar?

    A mi personalmente (y desde el punto de vista meramente técnico -es lo que tiene ser "comunicóloga"-) Avatar me parece impresionante (si, ya sé que no dejan de ser los dinosaurios de Spielberg más modernos, pero a mi me gustó). La lástima es que de aquí a dos días todo el mundo va a tener las mismas armas que Cameron para hacer sus películas y todo el avance tecnológico que se ha conseguido, va a parecer una nadería.

    Yo he tenido la suerte/desgracia de verla en 2D; ya salimos escaldados de ver en 3D Monstruos contra Alienígenas (si, sé que no es el mejor ejemplo, pero era lo que había en cartel en ese momento xD) y decidimos que no íbamos a ver ninguna más. Con Avatar íbamos a hacer una excepción, pero como no había disponibles ni nos molestamos y la verdad es que casi me he alegrado, fue un alivio ahorrarse los 3€ más que iban a costar las entradas xD.

    El tema del guión se complica por momentos, ya son cuatro (contando con Una Princesa de Marte) las referencias bibliográficas que más se reflejan en la película. Es evidente que ha tocado temas muy trillados de la CCFF, pero me sorprende que todo el mundo hable de Poul Anderson (leí hace unos días Llamadme Joe y me quedé "to-bocas") y no hablen de El Nombre del Mundo es Bosque de Ursula K. LeGuin (http://es.wikipedia.org/wiki/El_nombre_del_mundo_es_Bosque), yo salí del cine abrumada ante la cantidad de coincidencias. El otro relato es Tenían la piel oscura y los ojos dorados, de Ray Bradbury, que en mi opinión está un poco cogido por los pelos...

    Si queréis compartir vuestras opiniones conmigo os invito a pasar por mi blog. Si os apetece pasaros y comentar. (http://blogs.ekaternia.es/gyzzma/)

    Muchas gracias a tod@s un saludo,
    Gyzzma

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  20. Hola a tod@s!
    Uf... por donde empezar?

    A mi personalmente (y desde el punto de vista meramente técnico -es lo que tiene ser "comunicóloga"-) Avatar me parece impresionante (si, ya sé que no dejan de ser los dinosaurios de Spielberg más modernos, pero a mi me gustó). La lástima es que de aquí a dos días todo el mundo va a tener las mismas armas que Cameron para hacer sus películas y todo el avance tecnológico que se ha conseguido, va a parecer una nadería.

    Yo he tenido la suerte/desgracia de verla en 2D; ya salimos escaldados de ver en 3D Monstruos contra Alienígenas (si, sé que no es el mejor ejemplo, pero era lo que había en cartel en ese momento xD) y decidimos que no íbamos a ver ninguna más. Con Avatar íbamos a hacer una excepción, pero como no había disponibles ni nos molestamos y la verdad es que casi me he alegrado, fue un alivio ahorrarse los 3€ más que iban a costar las entradas xD.

    El tema del guión se complica por momentos, ya son cuatro (contando con Una Princesa de Marte) las referencias bibliográficas que más se reflejan en la película. Es evidente que ha tocado temas muy trillados de la CCFF, pero me sorprende que todo el mundo hable de Poul Anderson (leí hace unos días Llamadme Joe y me quedé "to-bocas") y no hablen de El Nombre del Mundo es Bosque de Ursula K. LeGuin (http://es.wikipedia.org/wiki/El_nombre_del_mundo_es_Bosque), yo salí del cine abrumada ante la cantidad de coincidencias. El otro relato es Tenían la piel oscura y los ojos dorados, de Ray Bradbury, que en mi opinión está un poco cogido por los pelos...

    Si queréis compartir vuestras opiniones conmigo os invito a pasar por mi blog. Si os apetece pasaros y comentar. (http://blogs.ekaternia.es/gyzzma/)

    Muchas gracias a tod@s un saludo,
    Gyzzma

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  21. A mi me resultó, como película, un experimento la mar de lamentable: historia mil veces vista, diálogos para besugos, fallos del argumento, situaciones ridículas, personajes sin la menor profundidaz, tópicos, momentos evidentes...

    En el tema de la tecnología no me meto aunque, francamente, no he visto nada que me haga replantearme el mundo de los efectos especiales como sí lo hizo Gollum en su día.

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  22. Yo he leido que en 2D la peli se ve mejor! Porque muestra colores que en su versión 3D se "pierden". Que curioso.

    Me encanta lo que ha escrito sobre Avatar Xavi Torrents en Revista Fantastique:

    "Pero Avatar no forma parte de un parque de atracciones, es una película, y como tal su historia es zafia, consabida, extremadamente previsible, y de un discurso buenista tan intelectualmente simple que resultaría absurdo querer criticarla por el conservadurismo ideológico con el que se la puede identificar: el elemento de los indígenas que no son capaces de enfrentarse a su propio destino hasta que el hombre blanco civilizado llega para hacerles ver la luz sería un ejemplo de dicha lectura. Una lectura que no tiene sentido aplicar a Avatar, pues la película está tan vacía de contenido que ello no tendría razón de ser."

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