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miércoles, 24 de noviembre de 2010

“IMÁGENES DE ACTUALIDAD” DICIEMBRE 2010, YA A LA VENTA


De nuevo, el estreno más comercial de este mes de diciembre y probablemente de estas próximas navidades, Tron: Legacy (ídem, 2010, Joseph Kosinski), ocupa la portada del núm. 308 de Imágenes de Actualidad, que viene cargado con las principales novedades cinematográficas del mes, muchas de ellas enfocadas hacia lo que se conoce como “cine familiar”, tal es el caso de Megamind (ídem, 2010, Tom McGrath), Las Crónicas de Narnia: la travesía del Viajero del Alba (The Chronicles of Narnia: The Voyage of the Dawn Treader, 2010, Michael Apted) y Los viajes de Gulliver (Gulliver’s Travels, 2010, Rob Letterman). Dentro de este contexto, el Cult Movie de este mes se encuentra en esta misma línea, siendo además una película de la cual por estas mismas fechas se edita una edición especial en DVD y que, me consta, es recordada de forma entrañable por quienes la vieron siendo muy niños en el momento de su estreno. Me refiero a Los Goonies (The Goonies, 1985), el film de Richard Donner producido (y en parte codirigido) por Steven Spielberg: “Los 25 años transcurridos desde su estreno han convertido a “Los Goonies” en esa película-de-su-infancia de muchos de quienes la vieron en 1985 tanto en los Estados Unidos como en el resto del mundo, hasta el punto de transformarse en un auténtico fetiche de fans de entre 30 y 35 años que tenían, por tanto, entre 5 y 10 años cuando se estrenó. Como en todos estos casos, hablar de un film de estas características con excesiva severidad puede ser una verdadera afrenta para quienes guardan de “Los Goonies” un recuerdo que va más allá de lo estrictamente cinematográfico y entra de lleno en el terreno de lo puramente sentimental. Sin embargo, dejando a un lado cuestiones derivadas del “corazoncito” de sus incondicionales, lo cierto es que, sin estar a la altura de las mejores producciones Amblin de la década –“Gremlins”, “Regreso al futuro”, “El secreto de la pirámide”, “¿Quién engañó a Roger Rabbit?”–, está por encima de las peores del mismo decenio –“Bigfoot y los Henderson”, “Nuestros maravillosos aliados”–, erigiéndose en una digna producción infantil”.

lunes, 22 de noviembre de 2010

“RAPSODIA EN AGOSTO”, DE AKIRA KUROSAWA, EN CINE ARCHIVO


Cine Archivo completa este mes el dossier que ha dedicado a Akira Kurosawa para conmemorar el centenario de su nacimiento, y al cual he contribuido con el comentario de una de sus películas acaso menos apreciadas; me refiero a Rapsodia en agosto (Hachi-gatsu no kyôshikyoku, 1991), de la cual escribo: “Recuerdo, no sin estupor, que con motivo de su presentación en el Festival de Cannes de 1991, “Rapsodia en agosto” fue recibida con una apabullante frialdad; incluso se llegó a decir de ella que se trataba, literalmente, de “una película senil” (sic); tanta fue la decepción, que sospecho que ello repercutió negativamente en la difusión internacional del film, hasta el punto de que ni siquiera se estrenó en numerosos países, entre ellos el nuestro, donde terminó comercializándose tardíamente en VHS y DVD (…) Salvando las distancias, “Rapsodia en agosto” vendría a ser un equivalente en la filmografía de Kurosawa de lo que “Buenos días” (Ohayo, 1959) supuso en la de otro grande del cine nipón, Yasuhiro Ozu; esto es, una digresión sobre la infancia hecha desde la madurez de un cineasta que, sobre todo en el caso de Kurosawa, imprimió a varias de sus últimas ficciones un tono didáctico y hasta cierto punto aleccionador, característico del pensamiento de un anciano que, en el ocaso de su existencia, intenta dejar bien claro el legado de su pensamiento, artístico pero también filosófico, antes de partir hacia la eternidad: véanse al respecto las moralejas que se infieren de algunos de los “sketchs” de “Los sueños de Akira Kurosawa”, y en particular, de “Madadayo”, su última película, cuya trama gira –no por casualidad— alrededor de un anciano profesor que recibe el homenaje cariñoso y respetuoso de sus antiguos alumnos”.

Cine Archivo:
http://www.cinearchivo.com/site/index.asp

Especial centenario Akira Kurosawa (Parte II, 1958-1993):
http://www.cinearchivo.com/site/recomendados.asp

El día que Nagasaki ardió: Rapsodia en agosto:

jueves, 11 de noviembre de 2010

“SCIFIWORLD” DE NOVIEMBRE 2010, YA A LA VENTA


La esperada nueva película de Colin y Greg Strause, Skyline, ocupa la espectacular portada del núm. 32 de la revista Scifiworld, en la cual se efectúa este mes un completo repaso a lo que ha sido el Festival de Sitges 2010, o se rememora un clásico del cine de terror español como es Pánico en el Transiberiano, de Eugenio Martín, entre otros temas. Para este número he escrito un artículo sobre un asunto al cual le he estado dando vueltas últimamente, en ocasiones en este mismo blog, sobre una determinada parcela del cine fantástico que presenta, de manera metafórica y soterrada, retratos de familia o de parejas en conflicto, pues “Desde el inicio de su historia, el cine fantástico se ha mostrado pródigo a la hora de mostrar a la familia en sentido general, y dentro de ella a las parejas de novios o de recién casados, como blancos favoritos de lo sobrenatural, en una interminable tradición que arranca, pongamos por caso, con “Nosferatu, el vampiro” (Nosferatu, eine symphonie des grauens, 1922, Friedrich Wilhelm Murnau), en la cual el vampiro conde Orlok (Max Schreck) puede verse como la amenaza que se cierne sobre la vulnerable joven pareja formada por Hutter (Gustav von Wangenheim) y Ellen (Greta Schröder), y concluye, por ahora, tanto en las ya citadas “Paranormal Activity” y “La otra hija” como en la asimismo reciente propuesta de Joe Dante, “Miedos” o “Miedos 3D” (The Hole, 2009), en la cual una siniestra figura paterna se encuentra en la base de los temores de su joven y abandonado hijo Dane (Chris Massoglia). Por regla general, el cine fantástico suele ver a padres, madres, hijos o parejas como los blancos perfectos para las fuerzas del Mal por el mero hecho de ser, en cierto sentido, representaciones arquetípicas de las fuerzas del Bien, en su acepción más hogareña. Moviéndonos en el terreno de las generalidades, las figuras del padre, la madre, el hijo o hija y la pareja sentimental suelen aparecer mostrados como figuras protectoras o a proteger que coinciden en simbolizar los sentimientos amorosos más nobles (y, por eso mismo, más susceptibles de ser dañados por las fuerzas del Mal)”.

viernes, 5 de noviembre de 2010

“SED” Y “STRANGE BEHAVIOR”: CINE DE TERROR AUSTRALIANO DE LOS 70 Y 80, EN CINE ARCHIVO

Tras haber editado ya un primer volumen en DVD, que incluía Patrick, de Richard Franklin, y Dark Forces (Más allá de la reencarnación), de Simon Wincer, la firma Isaan Entertainment, con distribución de Karma Films, edita una segunda entrega de su colección Terror australiano: Grandes clásicos de la década de los 70 y 80, el cual agrupa dos películas harto singulares, que he tenido ocasión de comentar en el portal Cine Archivo: Sed (Thirst, 1979), de Rod Hardy, y Strange Behavior (1980), de Michael Laughlin.

Particularmente atractiva es Sed, extraño relato en torno al proceso de transformación de una mujer en vampiro a través de procedimientos “científicos”, y que a mi entender “propone una suerte de revisión contemporánea del mito del vampiro, potenciando y poniendo en primer término del relato un componente inherente a dicha mitología ya desde los primeros tiempos de la literatura sobre vampiros. Me refiero al hecho de que los personajes de bebedores de sangre suelan ser nobles, aristócratas, hacendados o gente perteneciente a las clases pudientes, mientras que la mayoría de sus víctimas sean todo lo contrario, esto es, personas pertenecientes a la plebe. De este modo, “Sed” está planteada bajo la forma de una digresión sobre el vampirismo que pone el acento sobre la metáfora de la diferencia (y la lucha) de clases sociales que es en parte inherente al mito”.

Menos conseguida, pero aún así muy curiosa, es Strange Behavior, “otra singular rareza del cine fantástico australiano, más o menos disfrazada de producción norteamericana gracias al concurso en su reparto de una serie de intérpretes de nacionalidad estadounidense –Michael Murphy (un habitual del cine del Woody Allen de los primeros años), Louise Fletcher, Dan Shor, el veterano Scott Brady, incluso Mark McClure (quien fuera Jimmy Olsen en el “Superman” de Richard Donner)—, pero que incluso así no consigue disimular por completo su carácter “anómalo”, en cuanto alejado del cine de terror “made in USA” del momento de su realización, principios de los años ochenta, por más que respete aparentemente algunas de sus más manidas convenciones. Dicho de otra manera, a pesar de que “Strange Behavior” hace gala de cierta fidelidad a los tópicos del cine de horror “de” y “para” adolescentes, lo cierto es que a la hora de la verdad su atmósfera se aleja del típico “slasher” norteamericano de los ochenta hasta el punto de que, a ratos, casi parece una producción realizada por el David Cronenberg de su primera etapa canadiense (años setenta y primeros ochenta): el ambiente que se respira en ella es notablemente insano”.

Cine Archivo:
http://www.cinearchivo.com/site/index.asp

Terror australiano (Vol. 2): Grandes clásicos de la década de los 70 y 80:

jueves, 4 de noviembre de 2010

“DIRIGIDO POR…” NOVIEMBRE 2010, YA A LA VENTA


Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas, de Apichatpong Weerasethakul, es “la película de portada” del nuevo Dirigido por…, el cual incluye tanto la crítica de este film como una entrevista con el ya consagrado cineasta tailandés y un pequeño estudio introductorio a sus temáticas y estilo. También se incluye una muy interesante entrevista inédita al malogrado Claude Chabrol que Antonio Castro mantuvo con el realizador francés en Madrid en el año 1999, y en la cual Chabrol hace unas muy jugosas declaraciones (entre ellas, cuando afirma que las películas de la Nouvelle Vague eran realistas en parte porque no tenían más remedio, ya que, en sus propias palabras, el realismo era lo más fácil y barato de hacer…). Asimismo, aparece la primera entrega de un nuevo dossier que la revista dedica, por así decirlo, a un cineasta de los de toda la vida, en este caso el alemán Ernst Lubitsch, donde se repasan los principales rasgos de su carrera; en este número, en concreto, se incluye un artículo sobre la etapa muda de la misma, y antologías de dos páginas de varias de sus mejores y más conocidas películas; he escrito un par de artículos para este dossier, pero que saldrán publicados el mes que viene: uno, la antología de la que precisamente es mi película favorita de Lubitsch, Remordimiento (Broken Lullaby, 1932); y otro, centrado en los dos films que Lubitsch se limitó a producir, preparar o empezar, pero que finalmente fueron completados por otro gran realizador de origen europeo, Otto Preminger: La zarina (A Royal Scandal, 1945) y That Lady in Ermine (1946), emitida por televisión y editada en DVD con el título de La dama de armiño. Pero esto, el mes que viene: en este, mi contribución a Dirigido por… consiste en las críticas de Caza a la espía, de Doug Liman, La Bohème, de Robert Dornhelm, Ga’Hoole: la leyenda de los guardianes, de Zack Snyder, Siempre a mi lado, de Burr Steers, y Paranormal Activity 2, de Tod Williams.