

La semana que viene estará a la venta el núm. 413 de
Dirigido por…, que abarca como viene siendo tradicional en la revista el período estival como consecuencia del paréntesis vacacional de la redacción, y viene cargado de muchos y muy variados contenidos. Anna Petrus disecciona la película que ocupa la portada, y que no es otra que el esperado nuevo trabajo de Pedro Almodóvar
La piel que habito (2011). Por su parte, Quim Casas hace otro tanto con otro ya no menos reputado film español,
La noche que no acaba (2011), de Isaki Lacuesta. Por su parte, Tonio L. Alarcón aborda otra de las películas más esperadas de este verano:
Súper 8 (Super 8, 2011), producción de Steven Spielberg dirigida por J.J. Abrams. Y Roberto Alcover Oti nos introduce en el cine de Claire Denis, en un artículo elaborado con motivo del estreno, este mes de julio, de
Una mujer en África (White Material, 2009). Entrando ahora en el terreno de las secciones fijas de la publicación, apuntemos el Fuera de Campo que Antonio José Navarro ha dedicado a
Valhalla Rising (2009), del cada vez más prestigioso Nicolas Winding Refn; los Flashbacks de películas como
Encontré al diablo (I Saw the Devil / Akmareul boatda, 2010), de Kim Jee-woon,
Confessions (Kokuhaku, 2010), de Tetsuya Nahashima,
Una mujer casada (Une femme mariée, 1964), de Jean-Luc Godard, y
La luz brilló dos veces (Lightning Strikes Twice, 1951), de King Vidor, a cargo de Ángel Sala, Tonio L. Alarcón, Quim Casas y Juan Carlos Vizcaíno Martínez, respectivamente, con motivo de sus recientes ediciones en DVD; la sección Paralelismos, en la cual Antonio José Navarro aborda la figura del director de fotografía John Alton;
Drôle de drame (ídem, 1937), de Marcel Carné, desglosada por Raúl Acín en la sección En Busca del Cine Perdido; la sección Banda Sonora, de Joan Padrol; y la imprescindible Pantalla Digital, a cargo de José María Latorre.

Mi contribución a este número abarca, en primer lugar, un artículo incluido en la segunda y última parte del
dossier que la revista ha dedicado al género
giallo, y que aborda la cuestión de la influencia que ha ejercido el mismo sobre el
slasher y otras producciones estadounidenses inscribibles en otros géneros afines, así como sobre la obra de realizadores norteamericanos como Brian De Palma o John Carpenter: “
La influencia del género sobre De Palma y Carpenter se percibe en el recurso a detalles estéticos extraídos de la imaginería del “giallo”. Por ejemplo, la navaja de afeitar, arma homicida particularmente sádica utilizada en “gialli” como “La lama nel Corpo” (Lionello De Felice y Elio Scardamaglia, 1966), “El pájaro de las plumas de cristal” (L'uccello dalle piume di cristallo, 1970, Argento), “La muerte camina con tacón alto” (La morte cammina con i tacchi alti, 1971, Luciano Ercoli) o “La lengua de fuego de la iguana” (L'iguana dalla lengua di fuoco, 1971, Riccardo Freda), juega un papel fundamental en el famoso film de De Palma “Vestida para matar” (Dressed To Kill, 1980); asimismo, el asesinato de Angie Dickinson en el ascensor ya fue anticipado por Giuliano Carnimeo en “Las lágrimas de Jennifer” (Peché quelle strane gocce di sangue sul corpo di Jennifer?, 1972). De Palma volvería a tomar ejemplo del “giallo” apropiándose de otra de «sus armas», el taladro patentado por Umberto Lenzi en “Siete orquídeas manchadas de rojo” (Sette orchidee macchiate di rosso, 1972) para otro de sus mejores títulos, “Doble cuerpo” (Body Double, 1984)”.

También he escrito una antología para este mismo
dossier, la dedicada al extraño
giallo de Luigi Bazzoni y Franco Rossellini
La mujer del lago (La donna del lago, 1965): “
Por más que “La mujer del lago” se sitúa, históricamente, entre las pioneras del “giallo” junto con, pongamos por caso, la simpática película de Mario Bava “La muchacha que sabía demasiado” (La ragazza che sapeva troppo, 1962), lo cierto es que este film codirigido por Luigi Bazzoni y Franco Rossellini guarda una relación relativamente estrecha con los márgenes del género”
Abordo, asimismo, el comentario de un par de estrenos de aquellos de “rabiosa actualidad” y próximo estreno. El primero es Linterna Verde (Green Lantern, 2011), de Martin Campbell: “Era previsible que, siguiendo la línea de las recientes adaptaciones al cine de superhéroes de DC –los ya citados Superman y Batman–, y manteniendo ahora también en el terreno de lo audiovisual la competencia con la otra gran factoría de ficción superheroica, Marvel Cómics –Spiderman, Capitán América, Los X-Men, Iron Man, Thor, Hulk, Los 4 Fantásticos, Daredevil, Ghost Rider–, tarde o temprano tenía que caer una versión de Linterna Verde”.
El otro es Cars 2 (ídem, 2011): “esta secuela de “Cars” (ídem, 2006) es el nuevo trabajo como realizador del “alma Mater” de Pixar y uno de los personajes clave del cine contemporáneo, John Lasseter, quien no había firmado un nuevo largometraje de dibujos animados desde, precisamente, el primer “Cars”, y además codirigido (con Joe Ranft, en el caso de “Cars”, y con Brad Lewis, en el de “Cars 2”)”.
Completo mi contribución al Dirigido por… de este verano de 2011 con las reseñas de Arrietty y el mundo de los diminutos (Kari-gurashi no Arietti, 2010), de Hiromasa Yonebayashi, Kung Fu Panda 2 (ídem, 2011), de Jennifer Yuh, El perfecto anfitrión (The Perfect Host, 2010), de Nick Tomnay, y La víctima perfecta (The Resident, 2011), de Antti J. Jokinen.