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miércoles, 23 de abril de 2025

La guerra en plano-secuencia: “1917”, de SAM MENDES



Más allá de su justificación a fin de acotar el momento histórico durante el cual acontece, 1917 (ídem, 2019) podría haberse titulado perfectamente 1914, 1915 o 1918, sin que ese cambio de título supusiera ninguna variación en la parte más esencial de la trama, esto es, los enconados esfuerzos, en los días de la Primera Guerra Mundial, de un soldado británico, Schofield (George MacKay), quien, junto con un amigo y compañero de armas, el soldado Blake (Dean-Charles Chapman), tiene que entregar un valiosísimo mensaje al coronel Mackenzie (Benedict Cumberbatch) de parte del general Erinmore (Colin Firth), a fin de que Mackenzie suspenda un ataque a campo través que se va a producir a primera hora del día siguiente, y que no es sino una trampa adecuadamente calculada por el ejército alemán que desembocaría, previsiblemente, en una masacre de soldados ingleses. La vida de muchos hombres puesta en manos de dos, o mejor dicho, de uno solo, porque, si bien la primera mitad de esta interesante película de Sam Mendes está protagonizada por los soldados Schofield y Blake, un giro de guion no tardará en subrayarnos (quizás demasiado) que lo que, en el fondo, explica 1917 es el proceso de madurez de un joven, el mencionado Schofield, quien atraviesa campos de batalla y peligros mil antes de entregar ese importante recado, y cómo gracias a ello, evoluciona: crece.



Como puede verse, lo que explica 1917 no resulta ni particularmente atractivo, ni especialmente novedoso, sobre todo si ya se han visto unas cuantas y magistrales películas sobre la Primera Guerra Mundial: mi ranking particular, y ciñéndome a los “films de combate” en sentido estricto, está encabezado por El gran desfile (The Big Parade, King Vidor, 1925), Alas (Wings, William A. Wellman, 1927) (1), Sin novedad en el frente (All Quiet on the Western Front, Lewis Milestone, 1930) y La Gran Guerra (La grande guerra, Mario Monicelli, 1959); y puedo asegurarles que, a pesar, vuelvo a insistir, de sus méritos (que los tiene), a su lado, 1917 no da la talla… Eso, en sí mismo considerado, no es un problema ni a favor ni en contra de la película –films sobrevalorados en general, y sobre la Primera Guerra Mundial en particular (cf. Senderos de gloria/Paths of Glory, de Stanley Kubrick –2–), los ha habido y los habrá siempre–, pues cabe la posibilidad, como en este caso, en fijarse en la película en cuestión y valorar, más que lo que cuenta, el cómo lo cuenta. En este sentido, no descubro nada cuando afirmo que el principal mérito de puesta en imágenes de este film (si no el único) reside en su realización/resolución en un único plano-secuencia combinado con cámara móvil que cubre la práctica totalidad de sus casi dos horas de metraje, y que, sorprendentemente, fue en el momento de su estreno uno de sus elementos más publicitados, como si al público que no es cinéfilo, o mejor dicho, al espectador que no esté interesado en la lectura de imágenes audiovisuales, eso pudiese importarle un carajo…



Resolver toda la película en un plano-secuencia es un recurso tan bueno como cualquier otro, sobre todo, como en este caso, si dicho tropo de lenguaje no aporta nada substancial ni a una trama ni a un desarrollo de personajes que, en el caso de haber sido un film, digamos, “normal”, o sea, con cortes de montaje evidentes (aquí también hay cortes, pero digitalmente disimulados), hubiese explicado exactamente lo mismo sin que nadie hablara de su puesta en imágenes si no existiera ese dichoso plano-secuencia: es un recurso formal decidido de antemano, y sobre el cual parecen haberse armado el guion y la dirección de actores, en vez de lo contrario, una idea nacida de necesidades derivadas de ese guion o del trabajo con los intérpretes (todos excelentes), cosa nada rara en un cineasta tan amigo de la estética como Mendes, un buen director que en estos últimos años ha conseguido resultados sorprendentemente sólidos a partir de un personaje y una saga tan gastados como la del agente secreto James Bond 007 (Skyfall, SPECTRE 3–), pero al que su debilidad por el esteticismo, tan propia de no pocos cineastas británicos de su generación –Ridley y Tony Scott, Alan Parker, Adrian Lyne–, le hace perder un poco la perspectiva de lo que cuenta: a ratos, 1917 adolece de una cierta superficialidad, o si se prefiere, de una carencia de densidad.



A pesar del aparente virtuosismo técnico de ese plano-secuencia, lo cierto es que la concepción y resolución del mismo obedece, en el fondo, a un planteamiento muy sencillo, simple incluso: suplir la necesidad del inserto mediante la apertura y cierre del encuadre, pasando en función de lo que se quiere mostrar del plano general al primer plano, gracias a la movilidad y ligereza de las cámaras actuales. El resultado, como digo, es bueno, aunque, a mi entender, los mejores momentos de 1917 no se hallan en las escenas en las cuales ese plano-secuencia en cámara móvil se hace más evidente (cf. los veloces, e inevitables, paseos por el interior de las trincheras, bien sea siguiendo a los personajes, o bien precediéndoles en sus movimientos), sino precisamente en aquellos en los cuales el movimiento de cámara se vuelve más funcional, dejando que los encuadres, en vez de “perseguir” a los personajes, les “acompañen” en secuencias de contenido más atmosférico. Pienso, por ejemplo, en el –este sí– magnífico plano de la caída del avión alemán sobre la granja en la que están refugiados Schofield y Blake, que juega excelentemente con la profundidad de campo; o las excelentes escenas nocturnas en la localidad de Écoust-Saint-Mein –el episodio de Schofield con la muchacha francesa (Claire Duburcq), y en especial, su fantasmagórica carrera a través de las calles iluminadas por la luz de los bombardeos–, que ponen en evidencia cuánto le debe esta película a su gran director de fotografía, Roger Deakins.

 

(1) https://elcineseguntfv.blogspot.com/2012/01/dirigido-por-febrero-2012-ya-la-venta.html

(2) https://elcineseguntfv.blogspot.com/2014/09/dirigido-por-de-septiembre-2014-ya-la.html

(3) Skyfall: https://elcineseguntfv.blogspot.com/2012/11/el-primer-bond-posmoderno-skyfall-de.html

SPECTRE: https://elcineseguntfv.blogspot.com/2015/12/007-serial-spectre-de-sam-mendes.html 

lunes, 21 de abril de 2025

Amistades peligrosas: “OLA DE CRÍMENES”, de ANDRÉ DE TOTH



Ola de crímenes
(Crime Wave, 1954) es un excelente film noir de André De Toth y la enésima demostración del talento de un realizador más conocido, hasta hace poco, por una famosa contribución al cine fantástico que, pese a su interés, no se cuenta entre lo mejor de su carrera –Los crímenes del museo de cera (House of Wax, 1953)–, y que de un tiempo a esta parte ha sido objeto de una justa reivindicación; dentro de la misma, me permito recomendar dos obras maestras: la extraordinaria Combate decisivo (Monkey on My Back, 1957) (1) y el maravilloso western El día de los forajidos (Day of the Outlaw, 1959) (2).



De Ola de crímenes llama la atención, primeramente, el tono verista del relato, de tal manera que, sobre todo las magníficas secuencias centradas en la actividad cotidiana de la policía, y en particular, en las pesquisas que el duro teniente Sims (un como siempre excelente Sterling Hayden) lleva a cabo en torno al atraco de una gasolinera, en el curso del cual –tal y como se visualiza nada más empezar el relato– tres delincuentes, “Doc” Penny (Ted de Corsia) y sus colegas Ben Hastings (Charles Bronson, acreditado como Charles Buchinsky) y Gat Morgan (Nedrick Young), han dejado inconsciente al encargado del establecimiento y asesinado a tiros a un agente de policía que patrullaba en moto y tuvo la desgracia de pasar en ese mismo momento por el lugar de los hechos. Se ha dicho, no sin razón, que las realistas secuencias en la comisaría pueden verse como una herencia de la corriente de verismo que sacudió al cine negro estadounidense entre mediados de los cuarenta y hasta mediados de la década siguiente, y que tendría en títulos como La casa de la calle 92 (The House on 92nd Street, 1945), de Henry Hathaway, o La ciudad desnuda (Naked City, 1948), de Jules Dassin, las piedras angulares de un determinado estilo visual de aires “documentales”. Ola de crímenes transmite, en este sentido, una autenticidad pocas veces vista en el film noir estadounidense de esta época. Pero, más allá de esta referencia más o menos general a una corriente estética característica del género en el período mencionado, lo que llama la atención en el caso concreto de esta estupenda película de André De Toth es el hecho de que esas escenas realistas contrastan, de forma llamativa, con aquellas que se centran en el resto de los personajes. De este modo, tanto la primera (y excelente) secuencia del atraco a la gasolinera, como las posteriores escenas, no menos atractivas, que transcurren en el apartamento de Steve Lacey (Gene Nelson) y su esposa Ellen (Phyllis Kirk), tienen un aire más funcional y mucho menos “documental”.



De Toth utiliza magníficamente el contraste estético entre todo lo relacionado con el teniente Sims y, por así decirlo, “su mundo” –la comisaría, los interrogatorios a los detenidos, el papeleo…–, y el drama particular que sufre Steve, un exdelincuente que tras una condena en prisión recién cumplida tan solo ansía vivir en paz con su mujer, pero no lo consigue por culpa de sus tres antiguos compinches de fechorías, que no son sino los autores del atraco a la gasolinera y del asesinato del agente de policía de la primera secuencia: primero Morgan (el cual, malherido por el agente motorizado, busca refugio en el apartamento que Steve comparte con su mujer Ellen), y luego “Doc” y Ben (quienes no solo hacen lo mismo, obligar a Steve a esconderles temporalmente en su hogar y en nombre de su “vieja amistad”, sino que además pretenden forzarle a que les ayude en un nuevo “golpe”). Ese contraste estético está en consonancia con el carácter de los personajes, entre los cuales surge, con fuerza inusitada, el del teniente Sims: un oficial de policía cansado, amargado, frustrado por la crime wave que asola la ciudad y ante la cual se revela impotente, y que, por si fuera poco, va notando cómo ello repercute en su vida personal y su actitud hacia los demás; no puede fumar, por prescripción facultativa, e intenta compensar su falta de tabaco mordisqueando mondadientes todo el día: un signo visual que le identifica como alguien que no puede hacer lo que quiere y que, quizá por eso mismo, tampoco deja hacer lo que quieren a los demás; tan solo hay que ver cómo presiona a Steve cada vez que le interroga, convencido de que su intención de rehabilitarse y ser un ciudadano normal y corriente es falsa y de que está a punto de caer de nuevo en la delincuencia. En este sentido, no cuesta demasiado ver en el teniente Sims de Ola de crímenes tanto un tipo de personaje de agente de la ley parecido a otros encarnados por el propio Sterling Hayden –por ejemplo, en La última coartada (Naked Alibi, 1954), de Jerry Hopper, un interesante thriller rodado el mismo año que Ola de crímenes–, como un precedente lejano en el tiempo, pero cercano en espíritu, al frustrado y expeditivo Harry Callahan creado por Don Siegel y Clint Eastwood.



Por el contrario, las escenas que relacionan a Steve con sus antiguos “amigos” del hampa guardan un aire más funcional, más “teatral”, a tono con el carácter falso y artificial de la incómoda situación de tregua que el personaje se ve obligado a mantener con aquéllos, so pena de ver peligrar la vida de su esposa y la suya propia. Ello explica que el clímax nocturno de Ola de crímenes (asimismo, ejemplar) recupere las luces y las sombras del cine negro más clásico, y que de semejante contexto surjan personajes en el límite de lo grotesco, tal es el caso del histriónico mafioso Johnny Haslett (Timothy Carey). De este modo, puede verse Ola de crímenes como un (simbólico) puente entre ese cine negro “clásico” y la corriente de realismo que estaba impregnando al género en el momento de su realización; o, dicho de otra manera, como un anuncio del proceso de transformación del policíaco estadounidense, que iba dejando atrás la poderosa estética glamurosa del pasado para dejar paso a cierto “realismo sucio”, como sucio y desaliñado es, en última instancia, el teniente Sims, el personaje que al final terminará impartiendo su propio y personal sentido de la justicia sobre el resto de personajes.

 

(1) https://elcineseguntfv.blogspot.com/2020/04/la-vida-de-un-hombre-combate-decisivo.html

(2) https://elcineseguntfv.blogspot.com/2023/05/almas-de-hielo-el-dia-de-los-forajidos.html

  

viernes, 18 de abril de 2025

“UN VIAJE POR EL CINE FANTÁSTICO Y DE TERROR” vol. 2, a la venta



Como ya tuve ocasión de anunciar meses atrás en este mismo blog (1), la editorial Applehead Team puso en preventa el segundo volumen de Un viaje por el cine fantástico y de terror, ambiciosa obra que recorre la historia del género. Una serie de contrariedades técnicas han obligado a reestructurar el contenido de la obra y a cambiar su portada, pero el lector va a salir beneficiado por dichos cambios. El principal de ellos, que sin duda será acogido con el entusiasmo que se merece, es que la obra constará, finalmente, de cuatro volúmenes, en vez de los tres inicialmente previstos.



Como su subtítulo indica, el volumen 2 abarca en esta ocasión el arco temporal, temático y estilístico que va Del hombre de la cara de cuero al mundo como un lugar extraño. Y, como en el primer volumen, este segundo, en el cual he tenido el placer de participar después de haberlo hecho ya en el primero, agrupa los nombres de un excepcional equipo de colaboradores, formado por José Abad, Tonio L. Alarcón, Jordi Ardid, J. P. Bango, Quim Casas, Sergi Grau, José María Latorre (de quien se publica, a título póstumo y a modo de homenaje, su comentario sobre Blade Runner aparecido en Dirigido por… en el momento del estreno del famoso film de Ridley Scott), Juan Andrés Pedrero Santos, David Salgado, Álvaro San Martín, Adrián Sánchez, Rubén Sánchez Trigos, Javier Trigales, Javier J. Valencia, Joaquín Vallet Rodrigo, Pablo Vázquez y Juan Carlos Vizcaíno Martínez, entre los cuales también se halla un servidor (espero que sin desentonar demasiado), todos de nuevo bajo la coordinación de Lluís Vilanova, quien asimismo aporta sus propios textos.  



Mi contribución a este segundo tomo ha consistido en la redacción del capítulo titulado El Apocalipsis… ¡ahora!: La ciencia ficción USA de los años 70, donde abordo una parcela del género que siempre me ha sido muy querida, la formada por el cine de ciencia ficción realizado en esa década en los EE.UU., donde comento, entre otras, desde las secuelas de El planeta de los simios hasta El abismo negro, pasando por El último hombre… vivo, La amenaza de Andrómeda, Almas de metal, Naves misteriosas, Cuando el destino nos alcance, Rollerball, Nueva York, año 2012, La fuga de Logan, Engendro mecánico, Capricornio Uno, El planeta de los buitres o Quinteto.



A ello añado el apartado Sombras del pasado, terrores del presente: fantasmas y casas encantadas (1970-1990), en el cual hablo, entre otras, de Pesadilla diabólica, La leyenda de la mansión del infierno, Escalofrío, Terror en Amityville, Al final de la escalera, Historia macabra y Haunted.



Finalmente, mi aportación se cierra con el capítulo titulado Bestiario fantástico: Guerreros y princesas, brujas y dragones. El cine fantástico de aventuras de los años 80, en el cual arrojo una mirada panorámica sobre, principalmente, Excalibur, Conan el bárbaro/Conan el destructor/El guerrero rojo, El señor de las bestias, el díptico de Terry Gilliam Los héroes del tiempo y Las aventuras del Barón Munchausen, el de Jim Henson Cristal oscuro y Dentro del laberinto, El dragón del lago de fuego, Krull, La historia interminable, Lady Halcón, Legend, Oz, un mundo fantástico, La princesa prometida, Willow, Los inmortales y títulos inscritos también dentro del género de la animación: la trilogía de René Laloux El planeta salvaje/Los amos del tiempo/Gandahar: Los años luz, la de Ralph Bakshi Los hechiceros de la guerra/El Señor de los Anillos/Tygra, hielo y fuego, el díptico de Don Bluth NIMH: El mundo secreto de la Sra. Brisby/En busca del valle encantado y las rarezas Heavy Metal y Taron y el caldero mágico (2).



El volumen 2 se encuentra disponible en la web de Applehead (3), y los interesados (que, esperamos, sean tantos como los que dispensaron tan calurosa acogida al volumen 1) empezarán a recibir los ejemplares solicitados a partir de la primera semana de mayo. ¡La mejor lectura para el verano!



(1) https://elcineseguntfv.blogspot.com/2024/12/un-viaje-por-el-cine-fantastico-y-de.html

(2) Otro texto mío inicialmente previsto para este volumen 2, y que por las razones antedichas ha acabado “saltando” al volumen 3, dentro del capítulo Realidades virtuales, destrucciones masivas: La ciencia ficción USA en los 90, es el apartado titulado Mañana, mañana, te quiero, mañana. Mañana será peor que hoy…, en el cual comento Días extraños, Gattaca y Dark City.

(3) https://appleheadteam.com/producto/un-viaje-por-el-cine-fantastico-y-de-terror-vol-2/?fbclid=IwY2xjawHEKd1leHRuA2FlbQIxMAABHVQ39MC2FUw9nExRkCYBiTY1-cRSYRxnXS2qw-_lmxkV_m4uT_IEbAQ1rw_aem_tKcrCqgWmp0A5LCkOLYJUw 

jueves, 17 de abril de 2025

“DIRIGIDO POR…”, mayo (y abril) 2025, a la venta



DIRIGIDO POR…
, n.º 561 dedica su portada a la saga Misión: Imposible, con motivo del próximo estreno de la última entrega de la misma, Misión: Imposible. Sentencia final (Mission: Impossible – The Final Reckoning, 2025, Christopher McQuarrie). Además, el lector encontrará, entre otros y variados contenidos, la segunda parte del dosier en dos entregas dedicado a George Cukor; un artículo, para la sección Filmoteca, sobre la carrera como actriz y, sobre todo, como realizadora de Mai Zetterling; y reseñas de los más recientes trabajos de Steven Soderbergh, David Ayer, Luis Ortega, Alex Thompson y Kelly O’Sullivan, Johnny Depp (en su faceta como realizador) y Christopher Landon.



Mi contribución a este número consiste, precisamente, en el mencionado artículo sobre la serie Misión: Imposible, subtitulado La saga de Ethan Hunt, donde comento todos los films de la misma, firmados por Brian de Palma, John Woo, J. J. Abrams, Brad Bird y Christopher McQuarrie.



También contribuyo con un artículo para el dosier George Cukor, el dedicado a sus Melodramas contemporáneos, en el cual me aproximo a cuatro películas de este gran cineasta: Confidencias de mujer (The Chapman Report, 1962), Justine (ídem, 1969), el telefilm El trigo está verde (The Corn Is Green, 1979) y la obra maestra que cierra su filmografía, Ricas y famosas (Rich and Famous, 1981).





Con evidente retraso (la vida es demasiado corta y pasa demasiado rápido), me hago eco de la publicación del anterior número de DIRIGIDO POR…, el 560, correspondiente al mes de abril de 2025. Su portada estuvo dedicada a la primera entrega del dosier en dos partes sobre George Cukor. Otros contenidos destacables fueron las reseñas de los últimos trabajos de Joshua Oppenheimer, Costa-Gavras (de quien también se incluyó una entrevista), Alex Garland, Bong Joon-ho, Boris Lojkine, Barry Levinson, Borja Cobeaga, Paul W. S. Anderson, Quentin Dupieux, Marc Webb (¡firmante de esa simpática Blancanieves que ha puesto nerviosa a tanta gente!), y Celia Rico Clavellino, además de una crónica del Festival de Berlín de este año.


Mi contribución a este número consistió en un par de artículos para el dosier George Cukor, el cual también he tenido el gusto de coordinar: un texto de introducción general, titulado Cine elegante, estilo invisible; y otro sobre Sus trabajos ocultos, donde se recopila su labor como director o codirector no acreditado, o como director de segunda unidad, más importante de lo que mucha gente cree.



A ello hay que añadir una reseña de Estado eléctrico (The Electric State, 2025, Anthony y Joe Russo), para la sección Streaming/TV.



Anunciar, finalmente, que DIRIGIDO POR… tiene previsto para su número de junio de 2025 saldar otra “cuenta pendiente” con un grande entre los grandes: CHARLES CHAPLIN.

 

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miércoles, 26 de febrero de 2025

“DIRIGIDO POR…”, marzo 2025, a la venta



El n.º 559 de DIRIGIDO POR… dedica su portada a su dosier Día Internacional de la Mujer, a celebrar el próximo 8 de marzo, compuesto por un completísimo estudio dedicado a Dorothy Arzner, y que se complementa con textos centrados en Mujeres documentalistas y en la faceta como realizadora de la actriz Jeanne Moreau. Por si eso fuera poco, este número también incluye un estudio dedicado a Osgood Perkins; un artículo sobre Yukio Mishima, dentro de la serie De la literatura al cine; y reseñas de los más recientes films de Albert Serra, James Mangold, Miguel Gomes, Steven Soderbergh, Jaime Rosales, Alain Guiraudie, Magnus von Horn y Gia Coppola, entre muchos otros.



Mi aportación mensual se circunscribe este mes a tres textos: una reseña de la famosa película de Wim Wenders París, Texas (Paris, Texas, 1984), para la sección El Film Reencontrado, con motivo de su próxima reposición en cines; la crítica del excelente film del mencionado Magnus von Horn La chica de la aguja (Pigen med nålen, 2024); y la de la discreta película de Marielle Heller Canina (Nightbitch, 2024), para la sección Streaming/ TV.



Y ya que estamos hablando de DIRIGIDO POR…., aprovechamos la ocasión para anunciar que el próximo dosier, en dos partes, que va a publicar la revista estará dedicado a un gran cineasta del que hacía mucho, demasiado tiempo, del que no hablábamos: George Cukor.



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